Expresión génica
Un gen puede estar apagado, encendido a medias o a pleno rendimiento. La expresión mide cuánta actividad tiene. Es la diferencia entre tener una receta en el libro y estar cocinándola.
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Todas las células del cuerpo tienen los mismos genes, pero cada tejido usa unos pocos. Una célula de próstata y una de pulmón se diferencian en cuáles tiene activos. Cuando una célula se vuelve cancerosa, ese patrón de activación cambia.
Un gen puede estar apagado, encendido a medias o a pleno rendimiento. La expresión mide cuánta actividad tiene. Es la diferencia entre tener una receta en el libro y estar cocinándola.
La técnica que lee esa actividad. Secuencia el ARN mensajero de una muestra y devuelve un número por cada gen: 20.531 valores que describen qué está haciendo ese tejido en ese momento.
El tejido canceroso altera su patrón de expresión: activa genes de división celular, silencia frenos. Esa desviación respecto al tejido sano del mismo órgano es lo que el modelo aprende a reconocer.
Produce el antígeno prostático específico. Se expresa masivamente en próstata y prácticamente en ningún otro tejido. En nuestros datos, su valor medio en muestras de próstata es 18,19; en el resto de cohortes no llega a 3.
En escala log2, esa diferencia equivale a unas 30.000 veces más expresión. Los marcadores tejido-específicos son así de contundentes.
Un modelo con métricas altas sigue teniendo fronteras. Estas son las nuestras, y forman parte del resultado tanto como los aciertos.
El diagnóstico de cáncer se establece por histopatología. El perfil molecular es una capa complementaria que informa sobre tratamiento y pronóstico, no un reemplazo del microscopio.
El sistema solo conoce mama, riñón, pulmón, próstata y colon. Ante un tumor de otro órgano devolvería una de esas cinco etiquetas, necesariamente equivocada.
TCGA recoge mayoritariamente población estadounidense. La generalización a otras poblaciones no está validada.
El cribado inicial clasifica como sanas unas 6 de cada 300 muestras tumorales. En una cascada, ese error no se recupera aguas abajo.
TCGA es un proyecto público de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos que ha perfilado molecularmente miles de tumores. Trabajamos con cinco cohortes y, en cada una, tanto tejido tumoral como tejido sano adyacente.
La proporción tumor/sano es exactamente 80/20 en las cinco cohortes, hasta el decimal. En datos clínicos reales esa cifra varía según el margen quirúrgico y el protocolo de cada hospital. Aquí está forzada, así que las probabilidades del modelo no deben leerse como riesgo poblacional.
Hay 1.680 muestras pero solo 1.360 donantes: 320 personas aportaron su tumor y su tejido sano. Repartirlos al azar entre entrenamiento y prueba haría que el modelo reconociera al paciente en lugar del cáncer.
Separar el problema en dos decisiones encadenadas hace el sistema auditable: cada etapa se entrena, se mide y se explica por separado. Es también el orden en que razona un laboratorio — primero confirmar malignidad, después tipificar.
Todas las muestras de un mismo donante van al mismo lado de la partición. Con
StratifiedGroupKFold verificamos 0 pacientes compartidos entre
entrenamiento y prueba, frente a los 107 que se partían con una división aleatoria.
Con clases 80/20, un modelo que dijera siempre «tumor» acertaría el 80%. Por eso medimos F1-macro, recall por clase y AUC, nunca la accuracy sola.
Regresión logística frente a Random Forest y XGBoost. Iguala o supera a ambos, entrena 8 veces más rápido y sus coeficientes indican qué genes pesan en cada decisión.
El Modelo 2 solo actúa sobre lo que el Modelo 1 marca como tumor. Un 2% de los tumores se clasifican como sanos y nunca llegan a la segunda etapa: el error de la primera fase no es recuperable. Por eso el recall de la clase tumoral es la métrica crítica de todo el sistema.
Entrenar el modelo fue la parte rápida. Lo interesante apareció al preguntarnos por qué los números eran los que eran.
256 genes valen cero en las 1.680 muestras. Al recuperar sus nombres reales descubrimos que 229 son ARN pequeños no codificantes — snoRNA, snRNA, scaRNA.
El RNA-Seq estándar captura moléculas con cola poli-A. Estos ARN no la tienen, así que el protocolo los descarta antes de secuenciar. No es un hallazgo biológico: es la huella de una limitación del instrumento.
El resto son genes de testículo, cromosoma Y, piel y pelo: tejidos que no están en el dataset. Verificado de forma independiente con la anotación del NCBI.
Los datos ya venían en escala logarítmica, pero una función del análisis exploratorio volvía a aplicarla. El resultado no daba ningún error: simplemente comprimía los valores hasta aplastar las diferencias reales entre genes.
Sobrevivían solo los genes de patrón binario — los del cromosoma Y, que se tienen o no según el sexo. El ranking de genes más informativos era, en realidad, una lista de genes de sexo.
Lo detectamos contrastando el resultado con la biología conocida: si KLK3 no aparece arriba en un dataset con 260 muestras de próstata, algo va mal.
Esperábamos encontrar oncogenes conocidos dominando la decisión. En su lugar, los quince genes más influyentes suman apenas el 0,6% del peso total, y más de cinco mil genes contribuyen de forma apreciable.
El modelo no detecta «los genes del cáncer»: suma miles de diferencias pequeñas repartidas por todo el transcriptoma. Eso explica su precisión (AUC 0,996) y también su límite.
Consecuencia honesta: los genes del ranking tienen relevancia estadística, no necesariamente causal. No podemos señalar cinco genes y decir que provocan el tumor.
Sube un perfil de expresión y observa el recorrido completo: cribado tumoral, tipificación del órgano de origen, nivel de confianza y los genes que sostienen la decisión.
Todo lo que hemos producido está disponible para consultar, descargar o reproducir.
Documentación completa: datos, metodología, resultados y limitaciones.
Las diapositivas de la defensa del proyecto.
Notebooks, modelos entrenados y la aplicación, en el repositorio.
Un perfil de expresión listo para probar la demo.
Proyecto final del Bootcamp de Data Analyst II. Cada integrante trabajó una parte del pipeline, del análisis exploratorio al despliegue.
NA
Breve descripción profesional. Formación, especialidad y qué aportas al equipo. Dos o tres líneas para darte valor.
Soy Data Scientist especializada en Inteligencia Artificial y Machine Learning, con una visión orientada a transformar datos en soluciones útiles y accesibles. Mi trayectoria combina el desarrollo tecnológico con una sólida experiencia en formación y comunicación, lo que me permite diseñar herramientas que no solo resuelven problemas complejos, sino que también facilitan su interpretación por parte de los usuarios. Me apasiona construir aplicaciones basadas en datos que generen un impacto real y acerquen la IA a las personas.
Analista de datos en formación, con una trayectoria previa en comunicación estratégica y analítica digital. Me apasiona el proceso de convertir datos en información comprensible y útil para la toma de decisiones, algo que he trabajado desde distintos ángulos a lo largo de mi carrera. Mi valor diferencial está en combinar la capacidad técnica con la habilidad de comunicar resultados de forma clara a cualquier tipo de equipo o audiencia.
Analista de datos con vocación investigadora. Exploro la intersección entre neurociencia, psicología y análisis cuantitativo, con la convicción de que las mejores respuestas nacen de la evidencia bien mirada.